De las veces que has tenido sexo, ¿Cuántas de ellas has perdido el disfrute por estarte preocupando por cómo te ves? ¿Cuánto miedo tienes y has tenido a la crítica de tu cuerpo? ¿Cuánto te ha dado vergüenza ver los órganos sexuales de tu pareja?

Ahora, no hablo de siempre mantener la luz encendida cuando tienes relaciones, estoy hablando de la vergüenza que sentimos que nos lleva a tener que apagar la luz, a no permitir que nuestra pareja nos vea, a la vergüenza que sentimos de nuestro cuerpo.

La vergüenza sexual es el asesino silencioso de nuestra vida sexual. Y es una epidemia mundial. Es posible que sientas vergüenza sexual por ideas religiosas, abuso sexual, amantes manipuladores del pasado que dañaron tu autoestima, por el rechazo que sientes por tu cuerpo, o cualquier otra razón. Esta vergüenza es muy común y resultado de haber sido criado en un mundo con vistas dañinas y poco productivas sobre la sexualidad.

No importa la razón por la cual sientas esta vergüenza al momento de tener relaciones, debes de saber que es algo que puedes trabajar y superar.

Lo cierto es que la vergüenza, sexual o de cualquier otro tipo, no es nuestro estado natural. No es natural sentirte avergonzado de quién eres como ser humano. No nacimos avergonzados de nosotros mismos. La vergüenza sexual es un comportamiento aprendido. Y como todo lo aprendido, también se puede desaprender o sustituir con nuevos aprendizajes.

Tú naciste como un lienzo blanco, inocente y hermoso. Tu cuerpo viene programado con el hecho de que somos una especie sexual, porque ese imperativo al sexo es parte de nuestra naturaleza para conectarnos unos con otros y procrearnos; continuar con la especie.

El problema empieza en nuestra educación. Es ahí donde comenzamos a recibir mensajes negativos acerca de la sexualidad y de cómo debemos sentirnos acerca de ella. Mensajes como:

  • A las niñas buenas no les gusta el sexo.
  • Los niños no deben de tocar sus penes.
  • Los hombres solo buscan una sola cosa.
  • Si tienes sexo con muchos hombres eres una puta.
  • La masturbación es un pecado.
  • Nadie te va a querer si eres demasiado alto/chaparro/gordo/flaco/viejo/arrugado/con lonjas, etc.

Y esta lista puede ser interminable, pero entiendes mi punto.

Estos mensajes logran que dudes de ti mismo, te sientas culpable o avergonzado de tu sexualidad.  Constantemente nos bombardean con mensajes de que “La sexualidad es mala”, y ya que somos seres sexuales, por lo consiguiente nos hacemos malos, equivocados, perversos, asquerosos, sucios, etc.

Y esa vergüenza sexual puede ser un ciclo vicioso. Y la única manera de salir de ese ciclo es ser más poderosos que la vergüenza y trabajarla con amor y aceptación.

Nada sana sin amor. Y puede que suene como una frase ideológica, pero espera a que me explique.

No importa el tipo de terapia o programa de sanación al que vayas, este es el centro de todas: debes aprender a amar a lo que sientes vergüenza. ¿Tu cuerpo? Amarlo. ¿Tus lonjas? Amarlas. ¿Tu sexualidad? Amarla. 

Cuando decides hacer esto por la parte más natural y orgánica de ti: tu cuerpo y tu sexualidad, comienzas, poco a poco, paso a paso, a cambiar lo que antes activaba la vergüenza, y lo comienzas asociar aceptación. Esto “disuelve” la vergüenza y detiene la carga emocional que estaba conectada a la raíz. Esto se hace con paciencia, persistencia y auto-compasión. Eventualmente el amor disuelve las emociones negativas, incluyendo la vergüenza, y las reemplaza con relajación, aceptación, y hasta gozo.

Vamos a ver cómo funciona este proceso:


Identifica el problema raíz:
No debes de pasar mucho tiempo en esto, ya que puedes llegar a fijarte demasiado en lo negativo y continuar el ciclo, pero si debes tomar consciencia  de qué es exactamente a lo que sientes verguenza.
Busca en tu pasado si fueron las ideas religiosas que recibiste en tu niñez, o tal vez tuviste un amante que te dijo cosas negativas acerca de cuerpo, o tal vez tuviste un incidente traumático sexual en el pasado.

Permítete sentir las emociones que vienen con el problema raíz:
Sin duda, el problema raíz viene con emociones negativas. Aparte de la vergüenza, puede venir tristeza, pesar, enojo, o hasta odio. No importa que sea, debes permitirte sentir el dolor, y sentirlo completamente.
*Nota: si la emoción es muy fuerte, o es algo que fue muy traumático, recomendamos contratar un piloto de la Tecnología de Transformación de Ser (TTS) para sanar el dolor desde la raíz. Algunas cargas de emoción negativa son más fuertes de lo que una persona puede manejar por sí sola.

Sana tu relación sexual contigo mismo primero:
No importa si tienes o no una pareja sexual en este momento, siempre es positivo reclamar tu relación sexual con tu propio cuerpo.

Destina un tiempo para practicar la masturbación consciente. No uses pornografía ni busques estar en fantasías en tu cabeza. Simplemente practica sentir tu cuerpo, seguir liberando cualquier emoción que siga saliendo y darte cualquier forma de placer que deseas.
Esta es una manera de envolver la vergüenza sexual con amor y aceptación.
Mientras practicas la masturbación consciente, progresivamente vas a comenzar a sentirte más seguro de tu cuerpo.
*Nota: este es un proceso que lleva tiempo y debe de hacerse con mucho amor y paciencia. Dependiendo de la cantidad de vergüenza que sientas, puede llevarte algunas semanas o meses, ¡no te des por vencido! Lo que más se necesita es paciencia, amor y persistencia.
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Encuentra una pareja amorosa, que no te avergüence y que esté dispuesto a ayudarte a moverte a un nuevo nivel de amor y autoaceptación:
Es verdad que somos responsables de nuestra propia sanación, pero hay un límite a lo que podemos hacer por nuestra propia cuenta sin recibir ayuda externa.
Por ejemplo, si una pareja anterior te dijo algo negativo de tu cuerpo y desde entonces te sientes avergonzado, entonces una pareja más amorosa te va a ayudar a sanar más rápidamente.
Aun en los pasos que describo arriba es posible que necesites una guía amorosa que te muestre cómo limpiar ese dolor desde la raíz, y lo ponemos hacer con TTS, si es así, no dudes en contactarme.
Una vez que has hecho el trabajo anterior y sembrado las semillas de la autoaceptación y autoamor, el trabajo con una pareja se vuelve muy importante. Idealmente, esta pareja es una persona en la que confías profundamente, que sabe de tu pasado o de tu situación, y que está comprometida a ayudarte a trascenderlo. Debe de ser una persona con la que te sientas profundamente seguro. Este tipo de sanación no se hace con parejas de una noche, o que apenas estás conociendo.
La comunicación es la clave. Platica con tu pareja de tu proceso. Dile lo que estás atravesando y se muy especifico es qué es lo que necesitas de él/ella para que te puedan ayudar con claridad.
Puede ser algo muy sencillo como “estoy practicando sentirme segura de mi cuerpo. ¿Podríamos encender una luz suave y me puedes ayudar en decirme las cosas que te gustan de mi cuerpo?” “Me gustaría que me tocaras suavemente todo el cuerpo, y yo a ti, sin tener sexo, mientras nos miramos a los ojos. Quédate presente conmigo. Dime que me amas y que estoy seguro, cosas por el estilo. ¿Me ayudarías con eso? En verdad sería una gran ayuda para mi”.

El simple hecho de hablar de lo que sucede en ti con otra persona, y estar dispuesto a enfrentarlo, te puede ayudar a sanar mucho más rápidamente de la vergüenza, en vez de quedarte en silencio, en la obscuridad, y sin un disfrute pleno de tu sexualidad.

Llévatela tranquila, con paciencia, con autocompasión y con un sentido del humor
Como mencione arriba, la vergüenza sexual no se desvanece al 100% de la noche a la mañana. Pero como todo lo que realmente vale la pena en esta vida, es un proceso que lleva tiempo.
Asegúrate de mantener un diálogo interno amoroso contigo mismo. Recuerda que estás sanando años (o décadas y hasta generaciones) de programación sexual negativa, y está perfectamente bien si no llegas a un espacio de sanación en una o dos experiencias. Personalmente, a mi me llevó aproximadamente 2 años el sentirme cómoda con mi cuerpo para poder tener una relación sexual sin sentir vergüenza.
Es súper importante que también reconozcas que es posible (y permitido) que tengas un sin fin de emociones mientras trabajas la vergüenza. ¡Está bien llorar! ¡Está bien enojarte! ¡Está bien gritar! ¡Y también está bien reírse y disfrutar! (en verdad espero que rías y disfrutes tu sexualidad).
Dale la bienvenida a las emociones. A todas las emociones. Deja que la energía se mueva a través de ti. Es algo que no le has permitido expresarse por tanto tiempo y quiere sanar a través de ser vivido.

Ahora, lo opuesto a la vergüenza es la inocencia. Tus deseos sexuales son completamente natural.  El sentir deseo sexual es tan natural como el respirar, o sentir deseo de comer. Y también el no sentir deseo sexual es natural (así como luego no tienes hambre).

No importa los mensajes que has recibido acerca del sexo (de la sociedad, de tus padres, de amantes del pasado de la religión, etc.) no es tu culpa que hayas recibido esos mensajes, pero si es tu responsabilidad tomar el control de tu mundo y hacer el trabajo de sanación que tengas que hacer.

Es responsabilidad de cada uno de nosotros.

Una vez que has progresado en sanar la vergüenza sexual, tu mismo podrás decidir si tienes relaciones con la luz apagada o encendida – dependiendo de cómo quieres jugar :).