Hace algunos años durante una fiesta, una gran amiga mía me pidió hablar conmigo. Nos fuimos a un lugar callado, lejos del bullicio y me compartió que la acababan de diagnosticar con cáncer. Mi shock fue profundo, ya que en ese momento ella tenía 26 años y según yo, una larga vida por delante. Sin embargo, su necesidad de hablar conmigo era el preguntarme si debería decirle a su novio su diagnóstico o terminar con él, ya que no sentía que era justo para él llevarlo a través de su enfermedad. Que él merecía una novia sana y no tener que lidiar con todo lo que implica tener cáncer.  

Aparte de expresarle mi sorpresa y preocupación por ella, le dije que esta era una decisión que él tenía que hacer, no ella. Que el tomar la decisión por él le robaba su autonomía y su libertad de decidir. Y por su parte, le pregunté si lo amaba y estaba feliz con él, me dijo que sí. Entonces le pregunté ¿qué mejor persona para acompañarte en este duro camino más que él?  Nos abrazamos y lloramos juntas, y regresamos a la fiesta.

1 año y dos semanas después, ella murió. 

Durante ese tiempo, fui testigo del gran amor que él le tiene. Hicieron juntos una lista de cosas que querían hacer juntos y se aseguraron de hacerlas. El organizó varios eventos de recaudación de fondos, ya que el cáncer es una enfermedad muy cara. También mandó un mensaje a su banda de rock favorita, pidiéndoles que le mandaran un video para saludarla; no solo mandaron eso, dos de los miembros de la banda fueron a su casa y le regalaron un instrumento. La sonrisa y el gozo que ella tenía eran palpables. Finalmente, él y la familia de ella organizaron un funeral en vida, donde más de 100 amigos nos reunimos para compartir con ella, contar nuestras historias y decirle que la amábamos con todo nuestro corazón. Falleció 3 semanas después. 

Cuando una pareja se junta, se considera que su amor es tan grande que van a estar juntos aún en los momentos de más adversidad. Pero el verdadero poder de esas palabras generalmente no se demuestra hasta que ocurre un evento traumático, como el cáncer, es ahí donde ese amor y compromiso toman un  significado mucho más profundo. El cáncer es una enfermedad que afecta psicológicamente no solo a la persona enferma, sino a su pareja y a las personas a su alrededor.

Ambas personas pueden sentir mucho miedo, ansiedad, vulnerabilidad, importancia, hasta resentimiento con la vida. Algunas personas que sufren de cáncer encuentran que es difícil ser cuidados por alguien que los ama, como mi amiga. Otros sienten la dificultad en cuidar de alguien que aman tanto y ver su dolor y sufrimiento.

A través de la gran prueba que puede ser esta enfermedad, algunas relaciones pueden fortalecerse a través del tratamiento, otras debilitarse. Lo que hace la diferencia es cómo enfrentan los retos que inevitablemente vienen a través de este proceso, por ejemplo:

– Saber cómo apoyarse el uno al otro.
– Saber comunicar abiertamente.
– Saber escuchar con atención y compasión.
– Aprender a manejar todas los sentimientos que surgen.
– Tomar decisiones.
– Manejar todos los roles, como el cuidado de los hijos, la limpieza de la casa, el trabajo, y el cuidado del paciente.
– El cambio en la vida social.
– El cambio de la rutina diaria.
– Desconexión sexual.
– Falta de apreciación y reconocimiento.
– Falta de diversión y momentos íntimos.
– Manejar las heridas del pasado que surjan.

Como puedes ver, no es solo la enfermedad, hay muchas cosas que surgen a través de enfrentar un reto como este. Algo importante a saber es que las personas expresan sus emociones de diferentes maneras. Algunas personas solo quieren ser escuchadas, otras prefieren poner su atención en actividades, otros prefieren ir a un trabajo interno, otros buscan escapar del alcohol, las drogas, u otras actividades nocivas. Lo importante aquí es reconocer que cada persona tiene una forma diferente de reacción y saber reconocer cuándo necesitas ayuda. Aquí es cuando siempre sugiero buscar el apoyo de un terapeuta o psicólogo que te pueda ayudar a manejar lo que está sucediendo. 

Mi amiga tenía tanto miedo a lastimar a su pareja, o a forzarlo a vivir un proceso traumático, que prefería mentir antes de decirle la verdad de su diagnóstico. El pedir un punto de vista externo la apoyó a ver que era merecedora de ese amor y cuidado y a darle la oportunidad a él de amar.

Te comparto algunas formas en que pueden trabajar en equipo para mejorar la comunicación y hacer un poco más fácil el hablar de cosas difíciles. 

El primero es un ejercicio de comunicación:  En días diferentes, cada persona toma el turno de ser el que habla o el que escucha. El que habla escoge algo de lo que le gustaría que el escuchador lo comprendiera, para esto se pone un temporizador con 15 minutos para que simplemente pueda hablar acerca de lo que quiere compartir.  El que habla tiene que hablar acerca de sus emociones y siempre usar “Yo” al hacer declaraciones. 

La idea es que puedas comunicar tus emociones de tal manera que ayude a tu pareja a conocerte y comprender.  El escuchador solamente escucha activamente, hace esto manteniendo contacto visual y dando acuses de recibo como asentar la cabeza. El escuchador no habla durante esos 15 minutos, solo escucha.

Al final, el escuchador toma unos 5 minutos para resumir todo lo que escuchó y comprendió de la comunicación. El que hablo no evalúa, responde, juzga o critica el sumario del escuchador.  El escuchador trata de hacer su mejor esfuerzo para realmente comprender lo que el que habló compartió, especialmente de sus emociones y pensamientos. 

Al próximo día, los roles se cambian.  

Conforme practican este ejercicio básico, observarán que se comienzan a comprender mucho mejor y comienzan a buscar maneras de aplicar las siguientes situaciones. 

Tomar decisiones:
Es importante que ambas personas estén incluidas en las decisiones. Ir juntos a las citas con el doctor, conocer los síntomas y lo que pueden esperar, las opciones de tratamiento, y los efectos secundarios que pueden sentir. Esto los ayudará a planear las próximas semanas y meses. 

Ayudarse mutuamente:
Todos necesitamos sentirnos amados y amar. Tal vez uno de los dos está acostumbrado a ser el fuerte en la relación, pero ahora es el momento de permitirte ser vulnerable y permitirte ser ayudado. Pueden ser cosas sencillas como traerte una bebida, leerte un libro, hacerte piojito, etc. Algo que apoya mucho es expresar gratitud y hacerles saber que estás ahí para ellos.

Ser honesto con tus emociones:
Mucho de lo que se vive no puede ser solucionado rápidamente y eso puede causar estrés. Hablar acerca de los sentimientos es muy importante. No hablar acerca de los problemas o de los sentimientos causa alejamiento y eso es muy dañino para la relación. Sacar las cosas a la luz ayuda a traer paz y soluciones. 

Aprender a trabajar en equipo:
Es un momento donde necesitan trabajar juntos fuertemente. Puede ayudar a pensar acerca de las cosas en conjunto, acerca de las decisiones a tomar en pareja e individualmente. También ayuda hablar acerca de qué cosas pueden darle a otras personas que se ofrezcan a ayudar.

Ir a través de este proceso es algo que puede ser más compasivo si lo hacen juntos, pero en una energía positiva, hablando de los problemas, y llegando a soluciones. Todo lo que te comparto aquí es un vistazo del trabajo que hago como terapeuta emocional y mi propósito es estimular el pensamiento, las emociones, y principalmente la comunicación en ti.  

Agendar citas:
Muchas parejas se olvidan de conectarse y pasar tiempo de diversión y alegría juntos. Es muy útil planear y agendar estos, especialmente si tienen un calendario de tratamientos establecido. Claro, algunos días pueden ser mejores que otros, depende de cómo se sienta la persona enferma, por lo tanto siempre está permitido hacer cambios de último minuto. 

Estas citas no tienen que ser grandes o elaboradas, son acerca de pasar tiempo juntos. Ver peliculas de comedia, salir a caminar a un lugar bello, o ver fotos familiares juntos, lo que sientan que no han tenido el tiempo de hacer, pero les gustaría hacerlo juntos. También pueden incluir a sus hijos o personas con quienes deseen compartir. 

Ir a través del cáncer en pareja requiere compromiso de ambas personas de ser pacientes y amorosas. Es un trabajo que tienen que hacer en conjunto. Es un proceso que están viviendo juntos. Y si necesitas ayuda, no dudes en pedirla, la mereces. 

Le dedico este artículo a la hermosa Genessis y a su pareja, que tanto me han enseñado del amor.

“No esperes nada. Aprécialo todo”.
Compartíamos un sentido del humor que nos hacía reír juntas por horas y amor por lentes de sol extremos ♥