¿Te acuerdas de las películas que veías cuando eras niñ@?  Esos cuentos de hadas e historias de fueron-felices-para-siempre que veíamos en todos lados, lo cual nos ha llevado a creer que una llave a la felicidad es creer que existe “tu media naranja”.  Que todo lo que necesitas para ser feliz en la vida es encontrar a tu príncipe o a tu princesa y entonces todo mágicamente se acomoda. Sin embargo, las estadísticas de divorcio están continuamente creciendo y mantenerse soltero por largos periodos de tiempo se vuelve cada vez más popular. Por lo tanto, no importa si estás buscando un final feliz o prefieres un estilo de vida solitario, los expertos nos indican que la clave a la felicidad se encuentra de forma individual. No hay una fórmula o una sola respuesta que funcione para todos.

La vida de soltería se ha asociado con libertad y con la habilidad de enfocarte en uno mismo. Los solteros son fuertes en su habilidad de prosperar en su soledad.  Tienen tiempo para pasar con su familia y amigos y su capacidad de poner atención en cosas específicas los benefician como un individuo.

Sin embargo, a pesar de estas cualidades positivas, las personas que se mantienen solteras por largos periodos de tiempo se enfrentan a presión, tanto interna como externamente de su familia y gente cercana y de los medios sociales.  Esta presión lleva a muchas personas a buscar casarse rápidamente, pensando que así van a ser feliz (o al menos ya no van a tener que escuchar reclamos o burlas), o porque comienzan a incomodarse con su soledad. El problema con esto es la motivación por la cual entrar a un matrimonio, ya que varios estudios han demostrado que el matrimonio no hace a una persona más feliz a largo plazo. Y si esa motivación está basada en no sentir soledad, o evitar reclamos o burlas, o buscar la felicidad… estamos en problemas.

Gran revelación: el matrimonio no aumenta la felicidad.

La Universidad de Amsterdam hizo un estudio para encontrar los verdaderos efectos de entrar y salir de un matrimonio, tanto en la salud física como en la satisfacción de vida. Para hacer esto, el Matthijs Kalmijn hizo entrevistas a 5,074 familias en Suiza entre el año 1999 y 2014, e hizo una serie de preguntas relacionadas a la vida familiar y a los estados de relación para descubrir el efecto a largo plazo del matrimonio y del divorcio.

Los resultados no son lo que se esperaba.

Los efectos en la salud
A través del estudio, Kalmijn encontró que entrar en un matrimonio conduce a una baja en sentimientos depresivos, pero esa baja no continua a través del matrimonio [1].

En las palabras de Kalmijn: “La salud no mejora durante el matrimonio, ni se deteriora en la soltería después de un divorcio. Especialmente después de un divorcio, encontramos recuperación es a través de los años”. [1]

Por lo tanto, esto apoya las ideas tradicionales que los recién casados “brillan”. Y mientras podemos esperar un aumento de la felicidad durante la luna de miel, lamentablemente esa felicidad no va a continuar en crecida a través de todo el matrimonio.

Los efectos en la satisfacción de vida
En términos de satisfacción general, el estudio muestra que el inicio del matrimonio lleva a un incremento de satisfacción de vida que va disminuyendo conforme el matrimonio continúa. Es muy interesante notar que esa satisfacción de vida es más alta entre las personas mayores que las jóvenes, sin embargo, no se entrevistó a personas mayores de 65 años.[1]

Este estudio no es el único en el mundo, en la Universidad de Illinois, el psicólogo Ed Diener llegó a conclusiones similares en su propio estudio:

“Es muy claro que algunas personas son más felices que otros. Y que hay cosas que puedes hacer para hacerte más feliz, pero algo externo como casarte no es un camino de oro a la felicidad.” [4]

El resultado del estudio de Kalmijn muestra que los efectos de ganar a través del matrimonio son muy pequeños. Mientras que la salud y la satisfacción de vida mejoran al pasar por el acto de casarse, no es sustentable a través del curso de la relación.

Sin embargo, a pesar que las investigaciones demuestran lo contrario, muchas personas están ansiosas por correr al altar en la creencia que los va a hacer más feliz, cuando tal vez sería importante trabajar en esa felicidad primero en donde están. Básicamente comenzar a trabajar en tu felicidad internamente, a través del desarrollo personal, encontrando quién eres y qué quieres de la vida, y creando tu vida como la quieres vivir.

Entonces, ¿Qué necesito para ser feliz?

De acuerdo a un estudio del psicólogo Dr. David Ludden, existen 3 factores clave que hacen a las personas felices:

  1. Suficientes recursos materiales: comida, ropa, vivienda, salud, etc.
  2. Suficientes recursos sociales: amistades, familia, socios de trabajo, etc.
  3. Un medio ambiente estable: conocer nuestro lugar en el mundo, la espiritualidad y sentir que tienes un propósito en la vida.

Sin embargo, si vemos a nuestro alrededor, pronto nos damos cuenta que hay personas que tienen estos 3 aspectos cubiertos, sin embargo siguen infelices. ¿Por qué? Solo observa que los 3 puntos solo están manejando cosas externas como una fuente de felicidad, y la felicidad es una experiencia interna.

Ninguno de estos factores, o el matrimonio como vimos arriba, tienen el poder de causar una experiencia interna-emocional permanentemente. Si así lo fuera, nuestro mundo estaría en otras condiciones, porque gente feliz no destruye su entorno. Por lo tanto, la felicidad no se basa solo en el dinero que tenemos, ni las personas que nos rodean, ni en tener un ambiente seguro – aunque todos estos apoyan a sentirnos seguros. La felicidad es una experiencia interna, es basada en una autoestima y autoimagen positivas, inquebrantables. Esto se conecta a que hagas cosas que te gustan, con personas que amas, y principalmente: que seas libre de ser quién eres, que seas tú y seas auténtico.

No dependas completamente en el matrimonio para hacerte feliz, porque la emoción inicial de la luna de miel se perderá con el tiempo y si tu felicidad no está basada en tu trabajo interno y en trabajo en equipo con tu pareja, entonces habrá problemas.

Finalmente, nadie debe dictarte que es “normal”. Si te quieres casar, ¡cásate! Si quieres ser [email protected], ¡sé [email protected]! Pero ante todo, escuchate a ti [email protected], tus necesidades, tus pasiones, tus metas en la vida. Usa parte de tus recursos para tu desarrollo personal, trabaja en ti [email protected], crece como persona, y entonces, la vida de tus sueños la creas por añadidura.

Fuentes:

[1] The Ambiguous Link Between Marriage and Health: A Dynamic Reanalysis of Loss and Gain Effects. Por Matthijs Kalmijn https://academic.oup.com/sf/article-abstract/95/4/1607/3059580?redirectedFrom=fulltext

[2] David Ludden. (September 21, 2016). What Does It Take To Be Happy? Extraído en Febrero 28, 2020 de https://www.psychologytoday.com/blog/talking-apes/201609/what-does-it-take-be-happy

[3] Chuck Leddy. (February 21, 2013). Money, Marriage, Kids. Extraído en Febrero 28, 2020 de https://news.harvard.edu/gazette/story/2013/02/money-marriage-kids/  

[4] Anne Becker. (March 18, 2003). Marriage Is Not the Key to Happiness. Extraído en Febrero 28, 2020 de  from https://www.psychologytoday.com/articles/200303/marriage-is-not-the-key-happinessVIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=lyZysfafOAs